sábado, 6 de enero de 2018

Pete Best y Sir Ringo

El Palacio de Buckingham anunció que la Reina Isabel II decidió nombrar Caballero del Imperio Británico al músico Richard Starkey, mejor conocido como Ringo Starr, que fue baterista de los Beatles.


Acaso los lectores más jóvenes no lo sepan, pero Ringo no fue el primer baterista de la legendaria banda. Pete Best tocó con ellos durante el periodo de vacas flacas. Durante varios años trabajaron en antros de mala muerte de Inglaterra y Alemania, y justo cuando se abrieron para el cuarteto la puertas de la fama mundial, el día de la grabación de “Love Me Do”, que sería su primer hit global, en agosto de 1962, Pete fue despedido de manera fulminante por la pareja Epstein-Martin, representante y productor musical de la banda, respectivamente.


Que los integrantes del grupo no reclamaran el cese muestra que también ellos, hablo de George, John y sobre todo Paul, con quien rivalizaba, querían deshacerse de él. Pete fue un baterista cumplidor, guapo, que le gustaba a las primeras fans de los Beatles, con un talento mediano y nunca encajó en el grupo. Una vez desempleado Pete consiguió una chamba de panadero, en la que dicen que no le fue del todo mal. De cualquier forma es parte de la historia.


Su lugar en la batería fue ocupado por Ringo que se subió a la nave de los Beatles justo en el momento del despegue. Un golpe de suerte único en la historia de la música. Ringo gozaba de cierta celebridad en Liverpool, pues tocaba en una de las bandas más reconocidas de la localidad y era mejor baterista que Pete. Nació en 1940, en plena guerra mundial, y tuvo una infancia complicada de padre ausente madre trabajadora y salud frágil. Con su padrastro le fue mejor al grado de que, cuenta la leyenda, fue el primero en regalarle una batería, una para diestros a pesar de que él es zurdo. Aprendió a tocar y comenzó su carrera musical que sigue hasta ahora y por la cual será condecorado por la Reina Isabel. De ahora en adelante habrá que referirse a él como Sir Ringo.


Los Beatles ocupan el peldaño más alto en la historia de la cultura popular del siglo XX. Su carrera fue, al mismo tiempo, un fenómeno social y un alarde de genialidad. Como músicos tomaron riesgos enormes que se explican por la confianza absoluta que tenían en su propio talento. 



La mencionada rola “Love Me Do” llegó al primer lugar de las listas de popularidad y fue el primero de una cadena de éxitos que los llevaron a intentar la conquista de Estados Unidos en 1964. Una vez que estalló la beatlemanía, los Beatles siguieron ofreciendo conciertos apenas un par de años más. En agosto del 66 optaron, contra todo pronóstico, por un retiro temprano.


Se transformaron entonces en músicos de estudio, grabando discos históricos una o incluso dos veces al año, pero sin presentarse en público. Ringo creció como baterista hasta ser considerado uno de los mejores del rock, pero su mérito principal fue haber logrado sobrevivir a la batalla de egos que protagonizaban John y Paul.


Lennon fue el fundador de la banda y su primer líder. Perdió el control ante el empuje de Paul que se convirtió una máquina de éxitos. John era más un artista, atrapado en sus contradicciones, y Paul una estrella de rock, preocupado por gustar al público. Lo mejor que se puede decir de Ringo es que estuvo, en esos años maravillosos, a la altura de las circunstancias.


martes, 2 de enero de 2018

Ringo Starr, Barry Gibb y Hugh Laurie fueron nombrados "Caballeros"

El baterista de los Beatles, el único sobreviviente de la formación original de los Bee Gees y el actor de la serie Dr House fueron condecorados por la reina Isabel II.



La reina Isabel II distinguió a 1.123 personas con ocasión del Año Nuevo.
El exbaterista de los Beatles, Ringo Starr (77); el exmiembro de los Bee Gees, Barry Gibb (71); y el actor y cantante, Hugh Laurie (58), fueron nombrados Caballeros del Imperio Británico por la reina Isabel II.


Se trata del segundo honor real que recibe el integrante del mítico grupo de rock, luego de que la monarca lo nombrara Miembro de la Orden del Imperio Británico en 1965 junto a las otras celebridades de la banda de Liverpool, John Lennon, Paul McCartney y George Harrison.



Ringo Starr se suma a Paul McCartney, el otro miembro de los Beatles condecorado por la Isabel II


Ringo -cuyo verdadero nombre es Richard Starkey- será elevado al rango de Caballero por sus servicios a la música, siguiendo así los pasos de Paul McCartney, el otro miembro vivo de los Beatles, que recibió la distinción en 1997. "Es un honor y un placer ser reconocido por mi música y mi trabajo caritativo", declaró en un breve comunicado apenas se difundió el galardón.


En total, en 2018 serán 1.123 las personas "extraordinarias" de distintos ámbitos las que recibirán galardones "por sus logros y servicios" al Reino Unido.
En tanto Gibb, que posee el título de Comendador del Imperio Británico, será igualmente hecho Caballero por sus servicios prestados a la música y a la caridad.


Barry Gibb será condecorado por sus servicios a la música y a la caridad

Hugh Laurie se hizo mundialmente conocido por su papel en la serie Dr. House.
Laurie, que nació en Oxford, se hizo mundialmente conocido por su papel de Gregory House, de la serie Doctor House, que le valió el Globo de Oro al mejor actor dramático en 2006 y 2007.



Cada año se anuncia también una segunda lista de premios con motivo del cumpleaños de la soberana británica, el 21 de abril.

El Año Nuevo que rechazaron a The Beatles: el peor error de la Historia

La historia está repleta de decisiones equivocadas. Algunas son el resultado de preferencias lógicas, bien meditadas y, sin embargo, desacertadas. Otras constituyen corazonadas infalibles que, con el tiempo, se revelan poco afortunadas. En muchos casos, únicamente media una moneda lanzada al aire. Una de esas que suele caer por el lado erróneo un número indeterminado de veces. Aproximadamente, la mitad.


Todavía en vida de John Kennedy Toole, el editor de Simon & Schuster, Robert Gottlieb, rechazó publicar La conjura de los necios porque “el libro, a pesar de su buena trama, no tiene una razón de ser. (...) No trata realmente acerca de algo”. 


Durante años, varias compañías se negaron a producir Los siete samuráis argumentando que era demasiado occidental para el imperio japonés y, durante la ocupación aliada, demasiado oriental. 


El Real Madrid descartó insistir en el fichaje de Andrés Iniesta cuando tenía doce años tras destacar en el torneo infantil de Brunete. 


En 1886, habiendo hallado una pepita de oro, un minero australiano llamado George Harrison vendió por diez libras sus derechos de explotación sobre lo que resultó ser un filón de más de 100 kilómetros de largo y del que proviene casi la mitad de todo el oro jamás extraído en el planeta.

El talento ignorado
Todos cometemos errores. Robert Gottlieb debió de comprenderlo en 1981, cuando La conjura de los necios fue galardonada con el Premio Pulitzer un año después de su publicación. 


Los productores que cerraron la puerta a Kurosawa se habrán mortificado a conciencia cada vez que Los siete samuráis ha sido elegida entre las mejores películas de todos los tiempos. Puedo imaginar la cara de Lorenzo Sanz cuando Iniesta de mi vida marcó el gol de la victoria en el minuto 116 de la final del Mundial de 2010. 


De George Harrison no se supo nada más desde el día que abandonó Witwatersrand con sus diez libras. Durante un tiempo, no obstante, se rumoreó que se lo había comido un león. Algo es algo.

Otro George Harrison, nacido en 1943, se dirigía hacia Londres la tarde del 31 de diciembre de 1961 en una furgoneta Commer conducida por Neil Aspinall y en la que también viajaban sus compañeros Pete Best, John Lennon y Paul McCartney, batería, guitarrista y bajista de una banda todavía desconocida: The Beatles. 


Habían salido de Liverpool a las doce de la mañana, pero Aspinall, un colega del instituto que hacía las veces de road manager, se había perdido. Tardaron diez horas en recorrer un trayecto de trescientos cincuenta kilómetros. Cuando llegaron a su destino, apenas faltaban dos horas para la medianoche de Fin de Año. “Justo a tiempo para ver a los borrachos saltando en la fuente de Trafalgar Square”, bromearía John.


Gracias a la labor de Brian Epstein, su recién nombrado manager, el grupo había concertado una cita para realizar una audición el lunes 1 de enero de 1962 a las once de la mañana en los estudios de la compañía Decca Records, al norte de Londres, junto con una banda local llamada Brian Poole and The Tremeloes. Salvo desastre, aquel podría ser el mejor Año Nuevo de sus vidas. Por aquel entonces, Decca era una de las discográficas más potentes del mundo y The Beatles, ídolos locales en The Cavern y acostumbrados a dar conciertos en los locales de Hamburgo, se sentían muy capaces de impresionar a sus productores.


Actuación y deliberación
Tocaron durante una hora. En el repertorio, de quince canciones, se incluyeron versiones tan variadas como Crying, Waiting, Hoping de Buddy Holly, Memphis, Tennessee de Chuck Berry o Bésame mucho de Consuelo Velázquez, así como tres temas originales de Lennon y McCartney: Like Dreamers Do, Hello Little Girl y Love of the Loved. Tal y como relata Mark Lewisohn en The Complete Beatles Chronicle, Mike Smith, entonces productor de Decca, prometió a Brian Epstein que en unas semanas se le comunicaría la decisión que tomase la compañía respecto al fichaje de la banda. Consultado acerca de si era posible grabar la sesión, Smith contestó que no veía ningún problema —hoy se sospecha que Epstein tuvo que desembolsar cierta cantidad a cambio—. Esa miserable cinta en la que se registró la primera audición de The Beatles fue subastada por The Fame Bureau en el año 2012. Su comprador, un coleccionista japonés, pagó por ella 35.000 libras.

Algunas semanas después, Decca Records comunicó a Brian Epstein su decisión de rechazar a The Beatles. En su lugar, habían preferido fichar a Brian Poole and The Tremeloes. No se sabe quién tomó exactamente la decisión, aunque se sospecha que pudo haber sido el propio Mike Smith, el buscador de talentos Dick Rowe o el productor y miembro de The Shadows Tony Meehan, quien quizá también pudo encargarse de producir personalmente la grabación aquel 1 de enero de 1962, hace hoy cincuenta y seis años. Entre las razones alegadas por Decca, recogidas en The Beatles Anthology, destacan dos. 


"Los Beatles no tienen futuro"
La primera hace referencia a las escasas posibilidades comerciales que, según la discográfica, tenían en aquel entonces los grupos de guitarras, ya que se encontraban “de capa caída”. La segunda es mucho más concreta y alude directamente a la banda: “The Beatles no tienen futuro en el mundo del espectáculo”. Como videntes, desde luego, no tenían precio. Tres meses más tarde, uno de los productores de Parlophone, George Martin, ofrecía a The Beatles un contrato discográfico con su compañía. El resto es historia.


Tener la posibilidad de fichar a Iniesta y no hacerlo es quizá uno de los peores errores de la historia del fútbol. No producir Los siete samuráis, por el motivo que sea, es quizá uno de los peores errores de la historia del cine. Considerar que La conjura de los necios no está a la altura de tu editorial es quizá uno de los peores errores de la historia de la literatura. Vender los derechos de explotación del mayor filón de oro jamás conocido por diez libras es merecerse que lo devore a uno un león. Hoy se considera la decisión de Decca Records de no fichar a The Beatles como uno de los peores errores de la historia de la música. Aunque puede que no todo el mundo esté de acuerdo. Habría que preguntar qué opinan al respecto Brian Poole and The Thremeloes.

sábado, 5 de agosto de 2017

La juerga eterna de los Beatles de los sesenta

Londres-París con un fotógrafo del 'Daily Express'. A principios de 1964, Harry Benson acompañó a los cuatro de Liverpool a su viaje a la capital de la luz para hacer un reportaje que marcó la carrera del grupo y a él hizo reconocido. Allí tomó una de las instantáneas más celebres de Los Beatles: la de la guerra de almohadas en la habitación del hotel George V, que se convirtió en símbolo del espíritu de la banda.


Después seguiría viajando con ellos en más ocasiones como en el primer viaje de Fab Four a Estados Unidos, acompañándoles a su actuación en el televisivo The Ed Sullivan Show ante una audiencia de más de 75 millones de personas, en su encuentro con Cassius Clay o captando el inicio de la beatlemanía desatada. La luna de miel de George Harrison en Barbados, el rodaje de 'A Hard Day's Night' o la gira de 1966, cuando John Lennon dijo que los Beatles eran "más famosos que Jesucristo" y tuvo que acabar pidiendo disculpas fueron otros de los episodios que pasaron por delante de su cámara y han quedado en la historia de la banda.





Taschen publicó primero llegó en edición coleccionista y ahora reedita en formato clásico el álbum completo con las mejores fotos en blanco y negro de Benson para seguir admirando a uno de los grandes iconos de la música de todos los tiempos.

La razón por la que vetaron a los Beatles de la radio

¿Qué fue lo que pasó con The Beatles? ¿Por qué quemaban sus discos? ¿Por qué los dejaron de poner en la radio? Todos hemos escuchado que Lennon afirmó que The Beatles eran más importantes que Jesús, algunos dicen que esta afirmación fue una de las causas de la separación de la banda. Lo cierto es que en 1966 la declaración del músico desató una polémica en Estados Unidos.


El 4 de marzo de 1966 la periodista Maureen Cleave, quien trabajaba para el periódico británico The London Evening Standart, realizó una serie de artículos titulada ¿Cómo vive un Beatle?. Para la construcción de la historia, contó con la participación de cada uno de los integrantes, pero las entrevistas se realizaron por separado. El testimonio que causó mayor impacto fue el de John Lennon, y no precisamente en Gran Bretaña, sino en EE.UU. cinco meses después.



Ubíquense en Kenwood, imagínense que son ustedes los que entran a la casa de Lennon y se encuentran con un crucifijo de tamaño real, un disfraz de gorila, una armadura medieval y una biblioteca con varios libros religiosos. Por supuesto que estos elementos causan curiosidad, y esto fue lo que le pasó a la periodista Maureen Cleave cuando lo entrevistó.


Se dijo que Lennon había declarado que The Beatles eran más famosos que Jesucristo, pero ¿fue esto lo que realmente dijo Lennon? Juzguen ustedes, la cita completa decía lo siguiente: “El cristianismo se irá. Desaparecerá y se encogerá. No necesito discutir sobre eso, tengo razón y voy a tener razón. Nosotros ahora somos más populares que Jesús, no sé qué se irá primero, si el rock and roll o el Cristianismo. Jesús estaba bien pero sus discípulos eran ordinarios, son ellos los que para mi lo arruinan”.



Cuando la entrevista se publicó en el periódico Evening Standard de Londres, las declaraciones de Lennon pasaron desapercibidas. Luego, Tony Barrow, el jefe de prensa de The Beatles autorizó para que la entrevista se publicara en la revista norteamericana Datebook, pero nunca imaginó el caos que se iba a desatar.

Art Unger, el editor de arte de Datebook pusó la frase de Lennon en la portada frontal, pero la modificó. Rápidamente las declaraciones de Lennon se viralizaron generando opiniones negativas; en la ciudad de Birmingham, Alabama, se encontraba Tommy Charles, DJ de la radio WAQY y se indignó tanto con la frase que dijo al aire “no voy a poner nunca más Los Beatles”. A parte de esta estación, otras 24 radios se sumaron a su sentimiento y también vetaron a la banda de su programación.


En el sur de Estados Unidos fueron más radicales, algunos quemaron los discos de la banda, otros los recuerdos y pertenencias, se hicieron protestas, las conferencias de prensa se cancelaron y hasta llegaron a amenazar a la banda. Aparte de EE.UU., en México también se generó una reacción negativa, el sentimiento de indignación llegó hasta Sudáfrica, España; tuvo repercusión hasta en el Vaticano, que presentó una protesta formal en contra de las afirmaciones de Lennon.


Ese mismo año tenían una gira planeada por Estados Unidos, por lo que Lennon y Brian Epstein, el mánager de la banda organizaron, una serie de conferencias para intentar calmar la ‘tormenta’. El 11 de agosto de 1966 realizaron una en Chicago y aunque Lennon no quería disculparse, sus agentes le insistieron en hacerlo. Finalmente luego de manifestar su pensamiento, afirmando que para él Dios era algo que estaba dentro de cada persona, finalmente le dijo a un periodista: “si queries que me disculpe, si eso te hace feliz, entonces bien, lo siento” y luego de recitar estas palabras recibió una ‘aceptación’ por parte de los periodistas.


Continuaron la gira, pero no fue nada gratificante para la banda, inclusive Harrison pensó en abandonar la banda, pero luego de que The Beatles se convirtiera en una agrupación de estudio, es decir que no hacía giras, aceptó quedarse. Luego se tomaron un descanso y grabaron el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967).

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